LA ECOLOGÍA DE LA LIBERTAD.

Christophe André, dice “el entorno puede contribuir a nuestro buen estado de salud, o por el contrario, alterarlo.  Es lo que se llama Medicina medioambiental: uno no puede gozar de buena salud en un medio ambiente enfermo, en un ecosistema humano contaminado, ya se trate de contaminantes fìsicos (contaminación del aire, el agua, de los alimentos) relacionales (entrar continuamente compitiendo o comparàndonos con los demás) o culturales (vivir en una sociedad egoísta y materialista).”

La empresa del siglo XXI, debe estar preocupada por su medio ambiente. Para todos no es un secreto que la mayoría de las organizaciones tienen importantes problemas al respecto. Los gerentes generalmente no tienen la conciencia de los resultados positivos que genera el entorno laboral. Se habla del compromiso, de la motivación, de las relaciones laborales, de la lealtad y otros valores que son importantes, pero suenan vacíos en un medio contaminado por falta de planeamiento, de conocimiento y gerencias de “Recursos Humanos”  enfocados hacia el reclutamiento, la selección, la administración de salarios, y otras tareas que finalmente se convierten en trámites burocráticos.

La inversión en las personas que colaboran en una empresa, debe tener una visión estratégica, manteniendo instalaciones y planes que cambie sustancialmente el entorno laboral. Los gerentes de “desarrollo humano” deben velar y tener objetivos claros sobre las mejores condiciones posibles que protejan a las personas de la contaminación física, relacionales y culturales. Además deben rendir cuentas a la alta gerencia de los logros que en estas condiciones, tienen los diferentes procesos (no departamentos), estableciendo indicadores, donde dichos gerentes sean corresponsables de los resultados.